lunes, 9 de noviembre de 2009

PARA TODOS LOS ISRAEL MATÍAS QUE LLEGAN A NUESTRAS AULAS


Expreso
Fuera de ruta
07 de noviembre de 2009

Gloria Ciria Valdéz-Gardea*


Recuerdo que cuando llegué a la escuela Diego Rivera, al tercer año de primaria, sentía miedo, no sabía hablar bien español, se reían de mí, sentía como que la barrera de la comunicación iba a hacer que se aprovecharan de mí…", —meditando cada palabra, pensativo, Israel Matías toca su frente, rasca su pelo mientras revive las emociones y continua… "Habíamos llegado porque mi papá perdió el trabajo en California; en ese entonces a mí me gustaba la escuela, pero yo sentía que aquí a nadie le gustaba, los niños no hacían nada, gritaban mucho, no querían participar, no tenían motivaciones, hasta a la profesora le gritaban. Entonces, al rato yo tampoco quería participar, los niños me veían como si tuviera un defecto, se burlaban de mi cuando levantaba la mano, eso fue al principio. En Estados Unidos los maestros te hacían sentir mejor si algo te pasaba o llorabas para crearte autoestima, aquí ven la agresión como algo normal. Mientras más sufres más maduras. Allá (Estados Unidos) la educación es más personal, hay más dialogo en vez de sólo comunicación como se hace aquí. El diálogo es más interactivo, los maestros están interesados en crear una experiencia del conocimiento, y aquí es sólo comunicación: transmitir una idea sin tener un receptor necesariamente, ya si captas o no el mensaje, es problema tuyo.

Allá les preocupaba que estuvieras captando y aquí, como que a veces no les interesas…" —Al decir esto último Israel Matías, como le gusta que le llamen, abre sus hermosos ojos, enmarcados con largas pestañas oscuras, como buscando una respuesta a este reclamo, mira fijo, profundo y prosigue: "Tanta 'carrilla' me hizo madurar.

Entendí que cuando me decían 'órale guey pégale a la pelota, no seas pendejo', estaban bromeando, aprendí a leer entre líneas. Yo me siento más fuerte…" —Todavía con un poco de acento dice: "Me siento más pertenecido…" En los últimos años, las políticas antiinmigrantes aplicadas por el gobierno estadounidense, y la crisis económica, han afectado severamente a cientos de familias mexicanas que han tenido que retornar a nuestro país. La población más vulnerable son los menores como Israel Matías, quienes se enfrentan a desafíos importantes especialmente al ingresar al sistema educativo de nuestro país. Datos de la SEC indican que en el presente ciclo escolar 2009-2010 se han recibido en nuestro estado a 1134 alumnos de primaria y 164 de secundaria.

Ante ello nos preguntamos: ¿Está el sistema educativo preparado para recibirlos en términos de infraestructura humana, material, administrativa y curricular?, ¿cómo se da la inserción de estos menores y cuáles son los desafíos de lenguaje, socialización y aprendizaje que presentan?, ¿estamos listos para asumir los retos ante el inminente aumento de menores con experiencia educativa en EU? Por el momento son más preguntas que respuestas las que tenemos sobre este fenómeno emergente. El retorno del menor migrante invita a echar una mirada a la situación estructural del sistema educativo en lo general y a visibilizar una política pública educativa en crisis. Mejor aquí la dejo…



* Profesora-investigadora del Centro de Estudios de América del Norte