Ante la reciente disposición oficial del Acuerdo
Secretarial 286 de la Secretaría de Educación Pública sobre la eliminación del
proceso de apostillamiento para la inscripción de alumnos provenientes de
Estados Unidos, se hace un llamado a la comunidad escolar -principalmente a la comunidad migrante de
retorno- para que conozca los nuevos estatutos que facilitarán los procesos de
inscripción a los niños, niñas y jóvenes migrantes que desean integrarse al
sistema educativo público en México.
Desde 1995, México se unió a la Convención de
La Haya, mediante la cual se estableció legalizar los documentos públicos
procedentes de otros países mediante un trámite legal conocido como “la
apostilla” (SRE). Este proceso consistió, desde sus inicios, en validar los
documentos extranjeros a través de una firma o sello por parte de una autoridad
legal de aquel país. Para considerarse que los documentos cuentan con la certificación
de la “apostilla”, era necesario obtener dicho trámite en las Oficinas del
Secretario de Estado de la nación correspondiente. Desde nuestro interés particular
y debido al fenómeno actual de la migración de retorno de niños y jóvenes con
experiencia educativa en Estados Unidos, quienes buscan incorporarse al sistema
de educación mexicana, consideramos importante la problemática que el trámite
del apostillamiento implica para las familias de estos menores.
El principal obstáculo al que se enfrentan los
menores y familias de retorno con el trámite del apostillamiento, es que éste no
se realiza en los consulados mexicanos, lo que el proceso de inscripción
escolar para la población migrante cuyos documentos que validan sus
trayectorias escolares son documentos extranjeros, se volvía complicado,
tardado y en ocasiones imposible.
Hace unos días, se ha publicado la noticia
sobre la eliminación del proceso de apostillamiento en México para estudiantes
de educación básica y media superior, lo que en teoría reducirá
significativamente la tramitología que en ciclos escolares pasados, muchas de
las familias migrantes de retorno enfrentaban. En investigaciones realizadas
por Valdéz- Gardea y Ruiz Peralta (2012) en El Colegio de Sonora, se han analizado
los procesos de inscripción de menores migrantes a las escuelas de educación
básica en Hermosillo, Sonora, en las cuales se han estudiado de cerca, varios
casos de familias que no lograban inscribir oficialmente a sus hijos debido a
que les era imposible recuperar documentación o regresar al país vecino a
validar actas o boletas de calificaciones.
El proceso para que
un
menor migrante de retorno pueda inscribirse en las escuelas de educación básica
y media superior requiere de una comprobación de su trayectoria escolar en
Estados Unidos, lo cual es posible mediante el Documento de Transferencia del
Estudiante Migrante Binacional México-EUA y el Apostillamiento de certificados.
Lo anterior, dados los procesos administrativos vigentes desde 1995, dificultaba
el acceso en tiempo y forma de los estudiantes migrantes. Actualmente, esta
situación se reducirá en gran medida pues la nueva disposición que establece la
SEP incorpora que a partir del ciclo escolar 2015-2016 los estudiantes
provenientes del vecino país, no necesitarán el proceso del apostillamiento ni
la legalización y verificación que ello implica; solo será suficiente presentar
la traducción de los documentos escolares, tales como certificados, acta de
nacimiento y otros títulos y diplomas académicos para que el menor migrante ingrese
a la escuela de una manera más fácil y sencilla. Estudiosos de la migración en
el ámbito regional (Valdez-Gardea 2015), expresan que aunque se trata de un
avance significativo en políticas públicas, aun es necesario mantener el
enfoque de análisis hacia la población de estudiantes migrantes, pues no con el
ingreso a las aulas podemos asegurar la integración, socialización y
competencias académicas que los niños, niñas y jóvenes migrantes necesitan para
su desempeño académico y desarrollo social.
Liza
Fabiola Ruiz Peralta
Asistente
académico de El Colegio de Sonora